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viernes, 15 de enero de 2010

La Cabalgata y el temporal

Este año el mal tiempo nos ha azotado durante las Navidades. Llegando el día señalado, el 5 de Enero, la situación era todavía de cierto riesgo. Mirando al cielo sólo veías una espesa capa de nubes grises que se extendía hasta el horizonte, hacia todos los puntos cardinales. Hacía viento y llovió algo por la mañana. El suelo estaba mojado. Pensábamos que este año los Reyes preferirían quedarse alrededor de una mesa camilla, con el brasero encendido, tomando copitas de anís dulce y relatando anécdotas sucedidas en sus muchos años de trabajo, antes que arriesgarse en una Cabalgata fría, húmeda y venteada. Que al fin y al cabo sus Majestades tienen ya una edad como para cuidarse.

Sin embargo, a eso de las seis, escuchamos tambores y cornetas allí en la lejanía. Mi mujer, que había ido a la tienda a comprar viandas, llegó corriendo avisando de que sí, que los Reyes se habían atrevido a montarse en sus carrozas, habían arengado a pajes, damas y resto de los servidores reales y se habían echado a la calle con una osadía admirable y una temeridad digna del mayor de los respetos.

Nos vestimos y nos calzamos todo lo rápido que pudimos y nos fuimos derechos a la calle principal, por donde resonaban los sones de la banda. Llegamos y nos dio tiempo de ver a dos de los Reyes, uno de ellos el afamado Baltasar.

Fue una cabalgata fugaz. Cierto es que arrojaron caramelos a la multitud, pero no hubo peleas por conseguir unos dulces mojados al caer a tierra. Había una sensación extraña de sorpresa, incredulidad y escepticismo tanto entre el público congregado como, me pareció a mi, entre los participantes del desfile. Todo muy deprisa, un tanto asustados ante las inclemencias y la amenaza de las nubes. Mi hija, la verdad, no dijo nada, pero lo entendí todo. Seria, callada, cabizbaja, desilusionada sin querer admitirlo. Nos volvimos a casa, encendimos la tele y pusimos la retransmisión de otra Cabalgata en una gran ciudad. No salían caramelos ni peluches del televisor pero, al menos, pudimos cumplir con cierta dignidad el ritual de todos los años. Mi hija cambió algo su semblante y se fue a acostar igual que su hermano, con unos nervios y una ansiedad tremendos, esperando que la pequeña decepción de la Cabalgata no alcanzara a la mañana siguiente, cuando se supone que aparecen regalos bajo el Árbol de Navidad para los niños y niñas que se han portado bien a lo largo del año, cortesía de los Magos de Oriente.

Afortunadamente, y a pesar de la crisis, al día siguiente, a las siete y media de la mañana, no hubo ninguna decepción y sí más de una sorpresa agradable e inesperada.



miércoles, 7 de enero de 2009

Los Magos de Oriente del 2009

Continuando una pequeña tradición comenzada en este blog años atrás (como pasa el tiempo: Día de Reyes ,...y ha pasado un añito más, La Cabalgata de este año) paso a relatarles las tribulaciones que esta vez nos ha tocado sortear para llevar a buen término los consabidos ritos del Día de los Reyes Magos.

Para empezar comentarles que eso de la Crisis es un concepto un tanto relativo. En determinados asuntos la cruel crisis parece no existir:

Siempre se agotan algunos de los juguetes de la lista que sus hijos han mandado por correo a Sus Majestades de Oriente.
Es un fenomeno paranormal comprobado año tras año que convendría estudiar detenidamente.
Ahora que recuerdo, hay otro fenómeno extraordinario asociado a estos eventos que suele reventar los planes de los progenitores:
a última hora siempre hay un último cambio en la lista de la Carta, un último deseo que no hemos podido reprimir a tiempo y que supone el penoso peregrinaje y búsqueda en aquellas tiendas y establecimientos que surten de carga a los camellos de los Magos.

Siempre hay algo que falta.


Este año ha sido un complejo kit de Lego, inencontrable en los alrededores.
Afortunadamente la tecnología avanza que es una barbaridad y ya tenemos la Interné para echarnos un cable.
Aunque, eso sí, todo tiene un precio.
Miramos en un par de tiendas on line y algunas no tenían la referencia que buscábamos, otras sí la tenían pero a un precio ligeramente exorbitante (sin contar gastos de envío) y otras la tenían el día que miramos y al siguiente ya estaba agotada.
Por fin dimos con una que sí tenían existencias, a un precio, digamos, razonable y sin pensarlo dos veces rellenamos el formulario y optamos por la opción más económica para el envío (la otra dicen que era rápida pero también notablemente más cara).
Lo que no mencionaban es que, con ser la más económica, también es la que puede conllevar un mayor peligro de infarto para los que esperamos un juguete pedido a destiempo y con días de fiesta de por medio. Un trayecto de unos 600 km se ha llevó casi dos semanas de transporte. Efectivamente, a lomos de camello, a la vieja usanza, hubiera llegado antes.
El día 5 de enero, a eso de las once de la mañana, nos avisaron que el paquete ya estaba aquí. Fui raudo y veloz a recogerlo (no hará falta explicar que la entrega no podía ser en el propio domicilio por el tema del secretismo de estas cosas para los habitantes más menudos de este hogar: las sospechas hubieran sido excesivas hasta para ellos, que se lo creen todo) y volví a casa.
Introducir el paquete de incógnito fue una acción cronometrada al milisegundo con mi esposa, que realizaba operaciones de distracción mientras yo me escabullía sigilosamente camino del armario del dormitorio, en cuyo estante superior se supone que no hurga ni revuelve nadie superior al metro sesenta de estatura.
Quedaba para por la noche el ratito de fixo y papel de regalo, en estricto silencio y con los oídos alertas...

Por la tarde, como siempre, cumplimos el ritual de la Cabalgata.
Hubo problemas para aparcar, como suele suceder en estos casos.
Esperamos de pie cerca de tres cuartos de hora a que apareciese alguien, apostados en un lugar que consideramos estratégico para nuestros fines:
buena visibilidad, espacio para moverse, cercanía a la mitad de la calle para no perder detalle, justo al lado de unos contenedores de papel reciclado que cubrían nuestra retaguardia.
Llegaron las carrozas, llegaron los Reyes, se lanzaron caramelos y minipeluches y, tal como llegaron, se fueron.
La impresión de este año, no sé si será lo mismo en otras partes, es que ha sido una Cabalgata algo pobretona.
Algunas carrozas, a nuestra altura (que no supondría ni la mitad del recorrido oficial) ya no tenían caramelos para repartir. Lo que sí tenían eran diminutos papelillos de colores que arrojan sin cesar, pero caramelos, ni uno.
Los Reyes sí venían más aprovisionados, con caramelos de mil colores de sabores indeterminados y simpáticos minipeluches por los cuales padres, madres, abuelos, abuelas y demás allegados, aún los más pacíficos, luchaban cual gladiares en pos del esquivo minipeluche.
Hemos visto Cabalgatas mejores, con más carrozas, y más caramelos.
No obstante lo cual, tampoco podemos quejarnos. Conseguimos un minipeluche cada uno y dos medias bolsas de caramelos, que por cierto, al final nadie se los come porque tampoco es que sean para paladares de gourmet. Son del montón tirando hacia abajo. Normalmente la dichosa bolsa de caramelos que tanto trabajo ha costado conseguir no se toca hasta el año siguiente cuando alguien se decide, por fin, a tirarla, cuando es imposible separar el papel del caramelo.

Actualización 16/01/09:
inserción imágenes y retoque de errores tipográficos (mis dedos no se acostumbrarán jamás al teclado...y mira que lo intento)

domingo, 14 de diciembre de 2008

Lego Star War

Ahora que llegan las Navidades siempre es de agradecer que estos simpáticos muñecos, con sus infinitas piezas y combinaciones, estén a mano para solucionarnos algún que otro regalillo. Y si se es además fan de Star War y de la música de John Willians, miel sobre hojuelas:

jueves, 26 de junio de 2008

El baile de fin de curso

Fin de curso agotador y estresante cuando te toca por partida doble :
Por profesión y por propia familia.

Porque ahora reparto y recojo notas, asisto a Fiestas de Graduación como Padre en un sitio y como profe en otro, contemplo espectáculos diversos preparados por mis pupilos y me tengo que morir de los nervios cuando le toca a mi hija dar unos pasitos de rumba flamenca o disfrazarse de Rey León para un minimusical.


Peor lo llevan, desde luego, las madres, o al menos la que vive en mi mismo domicilio, que le ha tocado asistir a reuniones con otras madres y la profe de baile, recorrerse las mercerías para buscar los avíos para el traje de rumbera o de cachorro de león, recortar el fieltro de las orejas del leoncito, idear un sistema para que la cola del felino tuviera un aire elegante y natural, actuar de asistenta/madredelaPiquer de la joven artista en ciernes cuando acabada una actuación hubo de ir a los camerinos a cambiarse la indumentaria...

A los padres nos queda mantener el tipo, intentar que no cunda el pánico cuando vemos que se nos ha olvidado el abanico rosa en casa el abanico rosa, por Dios!), ejercer de chófer, fotógrafo, espectador, crítico de moda, asesor de costurera ... tareas secundarias que también llevan lo suyo, aunque no hasta el nivel de tensión maternal.

Todo esto, lógicamente, se olvida cuando te maravillas al ver a uno de tus retoños meneándose con cierta gracia en lo alto del escenario, y te preguntas, amargamente, cuánto tiempo más nos queda de estas idas, venidas, estreses e histerismos, para cuándo está fijada la hora en que volarán solos.

En fin, agotador, agotador...

viernes, 29 de febrero de 2008

Nerea

Después de nueve meses se salió con la suya y eligió el día que mejor le convenía.
Tenía yo el presentimiento de que iba a ser la primera persona (o personita) que cumpliera años un 29 de Febrero.
Pero no.
Nos engañó a todos.
Esperó tranquilamente su momento y ayer mismo por la mañana, a eso de las once, sonaba el teléfono que anunciaba el principio del final.
A eso de las dos de la tarde aparcábamos el coche a la vera del Hospital y otra llamada nos puso al corriente: ya estaba fuera.
Un 28 de febrero. Como yo, aunque con más de cuarenta años de diferencia, claro está.
Su cumpleaños va ser fiesta por partida doble. Una reunión familiar ineludible.
Para los padres, primerizos, muy calmados y serenos (yo estaba hecho un manojo de nervios cuando pasé lo mío) ahora toca poner el contador a cero:
La vida queda ahora, ineludiblemente, partida entre A.N y D.N. :
Antes de

y
Después de Nerea.

3 kilos y medio, sonrosada, largos dedos en los pies, muñecas y manos fuertes, naricilla y labio superior en los que creo ver una huella genética común.
Mi mujer la pudo tener en brazos un poquito, mis retoños pudieron conocer a la nueva primilla. La madre posaba con una expresión dulce y cansada, agotada por el trance y sin embargo feliz. Los abuelos, como era de esperar, babeaban con la nueva nieta.
Yo también estaba emocionado, cómo no estarlo.

domingo, 6 de enero de 2008

La Cabalgata de este año

Con el paso del tiempo se van estableciendo tradiciones, esto es, más o menos, repeticiones de momentos y eventos pasados en fechas determinadas en el futuro. En este blog en particular, las fiestas navideñas siempre han tenido un hueco y Sus Majestades (los Reyes Magos) han solido ser una de las preocupaciones más relevantes. Valga como ejemplo aquel año en que los lectores vivieron más que leyeron la crónica de una cabalgata que más parecía el parte de un corresponsal de guerra (Día de Reyes). O bien aquel otro relato más calmado, al año siguiente (...y ha pasado un añito), en el que unos padres, por fin, sienten la satisfacción del deber cumplido y de las cosas bien hechas.

Este año, como no podía ser menos, cumplimos el ritual y nos acercamos a ver la Cabalgata. Escarmentados de otras veces (Día de Reyes), salimos de prisa y corriendo para coger sitio desde donde contemplar, en primera línea de combate, el paso de la Comitiva Real. Eso sí, teniendo sólo una idea más bien vaga de a qué hora podría salir y por dónde, más o menos, debía de pasar.

Después de llegar, tener suerte para aparcar el coche en un lugar estratégico (eludiendo así el trámite del párking de pago) y andar un rato hasta ver un sitio que nos parecía prometedor, nos quedaba algo no previsto: atrincherarse y esperar.

Un inciso: esperar no significa lo mismo para un adulto que para un niño, ni para un adulto sin responsabilidades paternales que para otro que sí las tiene. Para un adulto, esperar significa esperar. Para un niño, esperar significa una extraña condena, un aburrimiento y por ende, buen momento para experimentar con la paciencia de los padres. Para un adulto con responsabilidades paternales, esperar con sus retoños el paso de los Reyes Magos supone estar pendiente todo el rato de lo que hace este pequeño retoño o aquel otro, de si baja o sube el bordillo, de si sale demasiado a la carretera, de atisbar si vienen o no coches todavía por una calle que no se ha acabado de cortar al tráfico, de cortar, por la vía más expeditiva que se le ocurra sin que nadie suelte una lágrima, cualquier conato de agresión, burla o chanza entre hermanos, responder, cada treinta segundos que ya queda poco para que aparezcan las carrozas... esperar, para este adulto con responsabilidades paternales, supone un suplicio.


Pero, al final, la Cabalgata llegó.


Primero una banda, luego unos clowns, luego una carroza con niños, luego muñecos gigantes, la carroza de un Rey, más clowns y carrozas de relleno, el otro Rey, más carrozas de relleno, más muñecos, clowns con zancos, el rey Baltasar (siempre el último) y cerrando, otra banda y alguna carroza más.

De mientras, caramelos a tuti plen, peluches, confetis, algo parecido a nieve artificial...

Estando en primera línea se aprecia más el desfile, es cierto. Los niños pueden acercarse a manosear los muñecos, bailar con gentiles clowns, maravillarse con raros artefactos

y muñecos inflables (esta vez hubo una procesión de dinosaurios espectacular) y poder ver, de cerca, a los afamados Reyes Magos encaramados en sus carrozas.

Eso sí, estar en primera línea tiene sus problemas. Desde el momento en que a un Paje se le ocurre empezar a tirar caramelos, la gente enloquece y realiza proezas de alto riesgo que en su sano juicio dudo mucho que se atreviera ni a pensárselas. Mismamente, al lado nuestro, una señora un poquito mayor, armada con un paraguas de flores, amenazaba constantemente con sacarnos un ojo a alguno, poseída como estaba por el ansia de acaparar caramelos. Fue tanto el delirio de esta buena mujer que arrebató un mísero caramelo de la amenaza de verse aplastado por la rueda de un tráctor. Imagino que el caramelo, al ver el noble gesto, no pudo menos que soltar algunas agradecidas lágrimas azucaradas. A mi me pareció un espanto que por no dejar espachurrar el dulce, la buena señora puso su mano en el trance de ser espachurrada. Y es que, ya digo, cuando uno se ve poseído por la fiebre de llenar una bolsa de auténticos caramelos de los Reyes Magos, deja de mirar si se le viene encima la rueda de un tractor o la carroza entera del Rey Gaspar.

También hay que decir que la nueva moda de tirar pequeños peluches, además de los consabidos caramelos, tiene la doble virtud de no dejar hecha una porquería la calle (que hay que ver cómo se queda justo después del paso de los Magos de Oriente) y de, lo más importante, ser capaz de tonificar y rejuvenecer miembros y reflejos musculares que uno creía entumecidos para siempre. Es asombroso ver como padres presuntamente juiciosos, algo entrados en kilos y en años (vamos, yo mismo), son capaces de saltar atléticamente a la manera del más mañoso y elástico jugador de la NBA para coger un peluche al rebote o, si no hay más remedio, poner un soberbio tapón al padre de al lado (otro que ha recobrado sus bríos de juventud bajo la influencia de los peluches mágicos) con la esperanza de poder cobrar más tarde en el suelo la pieza robada.

Deben ser cosas mágicas de los Reyes Magos, que por eso mismo los llamarán magos, yo aún no acabo de explicarmelo del todo (mi señora esposa, a decir verdad, tampoco se acaba de creer lo que vieron sus ojos...)

En fin, creo que por hoy acabo el relato de lo que fue una alegre jornada familiar que se saldó con el resultado de tres kilos de caramelos y cinco peluches a nuestro favor. Se nota como ya vamos engrasando la máquina en este equipo y cada año escalamos posiciones en este peculiar ránking.


jueves, 22 de noviembre de 2007

Impresiones docentes

No sé si lo he dicho antes, aunque la verdad es que tampoco creo que haya venido a cuento de ningún artículo.
Soy profesor.
De Ciencias.
No hace falta saber más. Esa faceta creo que no me define por completo, o lo debería hacer sólo lo justo en el sentido de encuadrarme en un grupo profesional como otro cualquiera. Con sus tópicos más o menos acertados y sus leyendas urbanas más o menos falsas.

El colectivo al que pertenezco tiene una merecida fama de sufrido (pienso que, a veces, también, pecamos un tanto de victimistas). Debe ser por imaginarse en meterse solo en una jaula con veinte leones sin amaestrar sin más arma que una tiza y no morir en el intento ni sufrir heridas excesivamente graves, en sucesivas sesiones de una hora durante una jornada normal.
Un trabajo un poco de locos auqnue hay quien le ve sus compensaciones...
Efectivamente:
la primera, muy importante, es que te pagan todos los meses y
la segunda, la que todos los que están leyendo esto han imaginado desde el momento que escribí la palabra profesor, es su tiempo libre (un compañero, más fino él, cuando le preguntan que por qué está en el gremio responde que por tres razones, y luego añade: Junio, Julio y Agosto. El chiste es antiguo, porque ahora sólo nos quedan sólo dos de estas razones).
Pero bueno, no quería yo hablar de eso ahora.

El caso que les vengo a presentar, verídico, me ha sucedido hoy mismo, viene a cuento de eso que ahora se llaman actividades extraescolares y que antes, menos pomposamente, se llamaban excursiones. Sacar los niños al campo para que les dé un poco el aire y, de paso, que algunos aprendan que no es lo mismo una encina que un alcornoque, aunque los dos den bellotas.
Hoy los he sacado al campo (nos ha llovido por cierto). La cosa no es tan sufrida como antaño, en que toda la actividad recaía en los lomos del profesor, que sustituía una jornada en el instituto por una jornada en el monte. Es decir, que le tocaba a él pensar la ruta, saberse qué se iba a ver en cada momento, y estar hablando todo el viaje como si en vez de un bosque mediterráneo tuviese la pizarra de siempre a la espalda. Hoy, al menos yo siempre que puedo lo hago, descargamos esa función sobre el terreno a monitores del lugar, conocedores de aquellas cosas que son pecualiares, interesantes, propias y únicas del sitio donde vamos a pasar el día. Y son buenos profesionales que conocen su oficio como ninguno.
Por eso, hoy, he descansado (si descansar es meterse entre pecho y espalda, de forma altruista, doce horas seguidas de trabajo) y me he puesto a mirar los toros desde la barrera. Lo primero que me ha llamado la atención es que algunos chavales hacían el mismito caso a estos monitores que me hacen a mi, es decir, ninguno. Eso me quita un peso de encima, lo reconozco, pero también me da que pensar
¿Será que a esas edades, 14-16 años, la mente de algunos no está preparada para recibir la información del mismo modo que yo? ¿por qué no es posible captar su atención, y su silencio, más allá de treinta segundos?¿por qué a esa edad, inevitablemente, a todos se les ocurren los mismos manidos chistes malos y gracias sin gracia?
Es un misterio. Me parece que no es un asunto de malas intenciones, estoy seguro que más de un engendro de estos habrá disfrutado, de verdad, de la excursión y que incluso habrá aprendido algo, alguna cosa, que antes desconocía. Estoy seguro. Entonces... ¿por qué siguen sin dejar acabar un discurso?¿sin apostillar algo a cada frase?
No sé.
A veces me pregunto si yo también fui un adolescente tan insufrible para mis docentes. Me pongo a rememorar, hago un ejercicio para ponerme en su lugar y ver si yo hubiera sido capaz de manifestar esos síntomas de mala educación o falta de ella, de no saber estar a la altura en ciertos momentos. Verdaderamente, creo que no lo hubiera hecho a ese nivel.
¿qué es lo que falla?
Quizá también es la percepción. Los casos que comento, si me paro a pensar, no son generalizables, aunque sí muy llamativos. De las treinta fieras que soltamos hoy en el monte, puede que no hubiese más de cinco tan impertinentes, el resto ha sido bastante más comedido y equilibrado.
.... en fin .....
Por cierto, hemos estado en el Aljibe, en Alcalá de los Gazules.
Visita que recomiendo.

viernes, 8 de junio de 2007

Un post para rellenar el vacío

Una retahila de cosas varias.
Lo primero, que estoy bastante atareado como mantener este blog como él se merece, y como se merecen los despistados lectores(y algunos habituales, que creo que alguno hay aún que no ha desesperado) que por aquí se acercan. Cosas del Mundo Real, siempre interfiriendo en el Virtual sin miramiento alguno. De aquí a fin de Junio la cosa no va a mejorar, advierto.

Lo segundo, que hay que ver qué arte tiene CanalSur, pero qué arte más grande. Resulta que consiguen una serie magnífica, Heroes, la promocionan por un tubo, la ponen en sesión doble un par de semanas un miércoles (justo un día que otras cadenas no emiten series de su altura) y cuando menos te lo esperas
¡ZAS!
Cambio de programación:

el domingo a las diez de la noche, en capítulos únicos.

Un domingo, en Andalucía, a las diez de la noche, ahora que empieza el verano y apetece estar, a esa hora, fuera de la casa tomandose una cervecita con caracoles en una terraza de un bar de barrio para coger energías de cara a la semana siguiente. Y de postre, un domingo de fútbol. Bien.
Estupenda jugada....
Si yo tuviera una espada como la de Hiro....

Para acabar, imágenes que valen mil palabras y una pregunta inocente:

¿qué sentiste la primera vez que montaste en bici?


¿algo parecido a esto?

sábado, 17 de febrero de 2007

Carnaval.

Ya es carnaval.
Por cierto, hoy he migrado el blog a la nueva versión Beta que no es Beta. Veremos a ver si no se me han perdido la mitad de los enlaces, historias y comentarios....

domingo, 31 de diciembre de 2006

Ultimo post del año

Ultimo post del año.

De regalo, un Christmas, con su árbol de Navidad, su estrellita reluciente y dos pastorcillos autóctonos.

Lo que sigo sin comprender muy bien es por qué hay que disfrazar a la niña de asturiana cuando se la quiere pasar por pastorcita.


Feliz año a todos....

Gracias por mantenerse atentos a la pantalla y visitar este blog de cuando en cuando.

martes, 26 de diciembre de 2006

...y ha pasado un añito más.


Hace como cosa de un año me lamentaba amargamente de que, después de haber revuelto Roma con Santiago y de ir de la Ceca a la Meca, todos mis desvelos habían resultado infructuosos y me fue imposible conseguir la Agathita Mil Caritas para el componente más pequeño de mi pequeña familia.
Nada.
No hubo manera.
Ni movilizando a titos y abuelos que viven en la gran ciudad y que también se patearon hipers e hipers sin resultado.
Este año ha estado a punto de repetirse la historia.
Pero no.
Esta vez sí que cada uno tiene lo suyo, conseguido tras un razonable esfuerzo familiar.
También es verdad que fuimos algo más avispados y a mediados de diciembre ya compramos los regalos, que si no, no sé.
Para satisfacer la curiosidad de los lectores, paso a enumerar los nuevos habitantes de esta casa:
  • Un Aeropuerto Lego fantástico.
  • Y una Caravana de los Lunnis increíble.
  • También un Transformer (el Optimus Prime)
  • y un armarito de madera.

No se imaginan algunos lo que descansamos los padres al ver la cara de satisfacción de sus retoños abriendo paquetes y descubriendo las "sorpresas", ...

y el profundo suspiro de alivio por haber sido capaces de conseguirlas.

viernes, 24 de noviembre de 2006

Conversaciones en la merienda

Así como así, entre colacao y colacao me sueltan estas perlas, auténticas cargas de profundidad:

-Papá...
(me muestro atento)

-...somos animales
(me ha cogido desprevenido, de momento, un par de segundos, sin respuesta. Mientras, medita sobre lo dicho y matiza:)

-....Animales que hablan.

(...como esta niña siga así va a acabar regentando una Cátedra de Filosofía en la Sorbona)

domingo, 19 de noviembre de 2006

el Everest ese...

una montaña más alta que la torre del asilo...-¿Sabes si ha subido alguien al Everest o a la torre del asilo?

-Hombre, la verdad, la verdad, es que al Everest sí sé yo que han subido, pero en lo alto de la torre del asilo no he visto yo nunca a nadie.

-Ni para limpiar el tejado, seguro....Sí, al Everest ya ha subido gente, lo sé. El otro día subieron Carlos y el padre de Carlos....sí....

(sí, ya)

el padre de Carlos superando todos los obstáculos...-...el padre de Carlos casi no podía subir...se le salía la saliva y too...

(ahí ya no pude más, me imaginé al pobre padre, que no es íntimo amigo mío pero que al menos nos vemos cuando nos toca recoger del cole él a su hijo y yo al mío, y la verdad, parece una persona que le gustan los placeres de la mesa, y de verdad, que si ese pobre padre le toca subir el cerro de la esquina, desde luego que echa la saliva, y también la hiel, las higadillas y todo lo que tenga dentro...iba conduciendo pero tuve que parar para poder reírme a gusto...)

Qué increíble capacidad de fabulación...

miércoles, 1 de noviembre de 2006

La Ley de los niños que se despiertan temprano los días de fiesta...

Hay una Ley no escrita, (pero que estadísticamente se cumple a rajatabla, al menos en mi hogar), que dice que un tierno infante, (o los dos), presenta la tendencia irresistible de levantarse temprano (o MUY TEMPRANO) las mañanas de fiesta.


Y el corolario de esta Ley dice que lo peor no es que él o ella o los dos se levanten (si quieren madrugar es cosa suya), o que vayan al servicio y hagan algo de ruido (bueno, vale, es normal), lo peor suele ser su insana costumbre de dirigirse al dormitorio donde descansan sus progenitores, despertarlos y obligarles bajo coacciones innombrables a que acudan a la cocina y les preparen su Cola Cao.


Entre semana y los días laborables, paradójicamente, es justo al contrario: hay que ir a su habitación, arrancarlos de la cama para vestirlos, que desayunen y llevarlos al cole.

La Naturaleza Humana, qué gran misterio.

P.D. Aprovecho para recomendar una visita al blog de Azulica que acabo de descubrir ahora mismo buscando imágenes para ilustrar este madrugador post.

miércoles, 19 de julio de 2006

CARS

Cars, nuevo producto de la factoría Pixar dirigido por John Lasseter (Toy Story 1 y 2) es una estupenda película de animación cuidada hasta el mínimo detalle.
La he visto la otra tarde con los críos (por cierto, que es bien difícil maniobrar con niños, palomitas y refrescos por una sala a oscuras, así que recomendaría entrar antes de que apaguen las luces) y los tres salimos locos de contentos. Y lo cierto es que no iba muy convencido. Eso de una película donde los coches son los protagonistas no me daba buena espina. Ahora que, en cuanto empezaron las primeras vueltas de la carrera, digo, imágenes de la película, de un dinamismo impresionante, una conjunción total con la banda sonora y una perfección absoluta en el apartado de animación, caí rendido, otra vez , a la magia de la Pixar. A los pocos minutos ya estábamos metidos dentro de la historia y habíamos dejado de ver como algo extraño a coches con ojos, boca y bigote, para identificarnos con cada uno de los personajes y buscar, entre tanto, los mil y un detalles y guiños asombrosos que hacen las delicias de los padres mientras los niños contemplan la película. Me volvió a maravillar cómo entre guionistas, animadores y director, consiguen que enseguida olvidemos los espectadores que estamos viendo “dibujos animados” para ver personajes reales, y que nos hagan pasar por nuevo un guión empleado mil veces en el cine de los humanos. Y eso es para mi uno de las mejores bazas del film: cómo consiguen contarnos la misma historia de búsqueda, de viaje iniciático, con los mismos personajes y situaciones que ya hemos vivido antes muchas, muchas veces, de una forma nueva, distinta y original que nos hace olvidar que ya todo esto lo hemos sentido en películas anteriores. El argumento prácticamente se adivina desde el principio y, en cuanto empiezan a suceder cosas parece que puedas adivinar lo que va a suceder a continuación. Sin embargo, los autores consiguen torearnos una vez y otra para caer en las mismas sorpresas y revelaciones.

Como suele suceder en las obras de la Pixar, aún a pesar de haber sido fagocitados por la Disney, no hay momentos sensibleros de esos que provocan la lágrima fácil o acongojan el corazón del niño (porque hay que ver qué tremendos y traumatizantes que eran la muerte de la madre de Bamby o las burlas de las elefantas en Dumbo). Hay momentos, eso sí, trepidantes, románticos, emocionantes, nostálgicos o incluso reivindicadores de otra forma de vida menos rápida y respetuosa con el medio ambiente. Y, desde luego, un completo homenaje a la mítica Ruta 66 que recorría los Estados Unidos de punta a punta antes de existir Megaautopistas de cinco carriles por sentido que cortan la tierra en lugar de integrase en ella.

En fin, que es una magnífica película que nos hace soñar, nos hace reír y nos traslada a aquel pueblo remoto y pérdido en mitad del desierto, que ya hemos visto tantas veces, con esos habitantes tan estrafalarios, tan entrañables, tan sencillos, y al que nos gusta volver a regresar de cuando en cuando.
Esta vez el pueblo se llama Radiator Springs...


La vida es un viaje, disfrútala al máximo....

miércoles, 31 de mayo de 2006

Quien supiera volver, si es que hay un camino de vuelta...

Una imagen da para mucho. Pero a veces conviene limitar todos sus posibles significados porque no todo el mundo ve ni interpreta lo mismo. Una imagen puede estar tan teñida de recuerdos que sólo signifique algo para el que logró captarla, o para el que está implicado emocionalmente con sus protagonistas.
Como ha pasado en esta última foto.
Cuando la volví a encontrar en una carpeta perdida en el disco duro del ordenador me dijo, de inmediato muchas cosas. Hay veces en que una imagen, una palabra, un olor, un sonido...burlan todas las barreras y va directamente donde más duele, o donde más es sentida. Una trayectoria limpia, imparable, perfecta.
Volvieron sensaciones antiguas, tan antiguas que quise regresar a ellas y me di cuenta que ya no era posible, que el tiempo de verdad que es implacable y el recuerdo nos engaña, nos muestra espejismos aparentemente cercanos pero inalcanzables. En todo caso, aún nos queda la pequeña satisfacción de asistir como testigos al descubrimiento, por vez primera,
...de la luz, de la inmensa luz del mar...

...de las olas, de la espuma, de la sal...

...de la arena...

... del cielo, del horizonte...

...de sentirse desnudo frente al mar...


...y poderlo mirar cara a cara.

¿Quién no quisiera volver...?

PINCHA SI QUIERES VER LA FOTO AMPLIADA(a veces no sale, tranqui)

miércoles, 15 de marzo de 2006

La Cantera...el futuro...

No es fácil cuidar la cantera de lectores y dibujantes de cómics.
Hay que empezar desde la más temprana edad a aficionarles a esto de los lápices y los disfraces de colores.

Y la fama cuesta.

Hay que empezar a sudar desde un principio y estar dispuestos a pagar un precio...

... aunque sea el de aprender Ingeniería en siete días para montar el maldito coche del Action Man...

...acordarse de los disfraces más apropiados para el Carnaval......elegir las mejores mascotas inseparables que trepen por estanterías y cunas......y saber cuando los autores se merecen un descansito, un ratito de relax y un colacao ...

domingo, 12 de marzo de 2006

Sección:Jóvenes Valores.

I robot

Es domingo. Hace un buen día, por fin ( ¿nadie se ha dado cuenta que tiende a hacer buen tiempo entresemana y que llueve a partir del viernes hasta el domingo?. )
Mejor irse a la calle, al parque, al campo, a un bar a tomar cervecitas y tapas...
Porque mañana toca curro...


el colegio segun algunos

sábado, 4 de marzo de 2006

ya puestos en faena...Sección Nuevas promesas


Hace un tiempo colgue algunos dibujos originales de una joven promesa de esto del arte del dibujar. El artista tuvo, además, la deferencia de pergeñar una rápida " Caricatura en azul"que me persigue cada vez que hago un Comentario en cualquier parte.También figura en el About Me de este íntimo y recóndito rinconcillo.


Ahora traigo a este Blog, en primicia mundial, un par de originales de una aún más joven, jovencísima, promesa que puede, en el futuro, revolucionar el arte del tebeo hispano y de las artes gráficas en general en este Mundo y en el Universo entero (en mi casa ya lo hace)
"La familia en pleno", creo que se titula el de arriba.
Este otro es un "Autoretrato en blanco y negro" que también tiene su miga