domingo, 14 de diciembre de 2008
Lego Star War
Ahora que llegan las Navidades siempre es de agradecer que estos simpáticos muñecos, con sus infinitas piezas y combinaciones, estén a mano para solucionarnos algún que otro regalillo. Y si se es además fan de Star War y de la música de John Willians, miel sobre hojuelas:
viernes, 28 de noviembre de 2008
Terminología
"Personas habitualmente por encima de los cincuenta que empiezan a utilizar activamente la red con el fin de mantenerse informados y comunicados" (Enrique Dans)
N.I.N.J.A:
"no income, no job, no assets: sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades", según Leopoldo Abadía.
Lo explica él mismo, auxiliado por Buenafuente, en este divertido, a la par que didáctico ( y estremecedor si se toman sus palabras en serio), vídeo:
Lo explica él mismo, auxiliado por Buenafuente, en este divertido, a la par que didáctico ( y estremecedor si se toman sus palabras en serio), vídeo:
domingo, 23 de noviembre de 2008
Frases célebres (n)
"No soy un blogger, ni vosotros unos blogueros; somos merodeadores, jinetes solitarios, cazadores furtivos, socios del inexistente y selecto club de los que no pertenecen a ningún club. Y esto no es un blog, sino un punto de encuentro, una tranquila taberna a las afueras de Babilonia, un alto en el camino. Un blog no es nada, sólo un soporte, una pantalla en blanco. Lo único real es lo que entre todos creamos en esa pantalla."
César Mallorquí, en La Fraternidad de Babel.
martes, 11 de noviembre de 2008
Días raros (II)
Iba diciendo que nos montamos en el coche con un par de bocadillos y nos subimos a la Sierra a una hora que cualquier amateur de la montaña consideraría, en primera instancia y no sin cierta razón, poco menos que obscena. Después de la jornada decidí que allá cada cual con sus prejuicios horarios.
El discurrir por la carretera me hizo descubrir nuevas casas y mansiones señoriales donde antes no había más que virginales eriales de roca caliza. Además de nuevas ventas y antiguas nuevas ventas remodeladas al supuestamente estilo rústico de la zona a ambos lados de la ruta.
Llegamos al carril y descubrimos grupos de atareados buscadores de setas, con sus preceptivos canastos de mimbre. Seguimos subiendo hasta llegar al aparcamiento de la zona recreativa. Nos bajamos y comenzamos a andar. Cuando uno se asoma al campo muy de tarde en tarde pero reincide en ir a los mismos sitios (unas veces por comodidad otras por sincero afecto) nota como se van produciendo en él cambios. Unas veces bruscos (esas nuevas mansiones, esas nuevas ventas a la vera de la carretera que antes mencionaba) y otras veces aparentemente imperceptibles. Visitando un mismo lugar en distintos momentos a veces nos damos cuenta que el paisaje ha cambiado sútilmente por el mero hecho que los seres vivos que allí medran resulta que no se están quietos y que ellos también crecen o también mueren. Es reconfortante descubrir cómo aquella mata de encina, pinsapo o quejigo en que nos fijamos hará un par de años porque estaba justo en un cruce de caminos, y por eso nos acordamos, ahora se ha convertido en un arbolillo que puede superar nuestra altura. Particularmente a mi me da una cierta dosis de esperanza en el futuro y me sirve para agarrarme a la convicción de que muchas de las heridas de esta Tierra lo único que necesitan para cicatrizar debidamente es, simplemente, tiempo y que las dejen tranquilas. Nada más.
Caminamos y mis hijos pudieron fijarse en árboles portentosos, bosquecillos umbríos, y misteriosos, prados verdaderamente encantadores, cumbres peladas a lo lejos, árboles centenarios derribados por el paso del tiempo, minúsculas plántulas de esos mismos árboles.
Escucharon el graznido de la chova y del arrendajo. Caminaron entre el barro de algunos arroyuelos y la hierba que en esta época tiene un tono esmeralda único.
Yo había estado por aquí hace cosa de un año, acompañando a unos amigos que hacía poco me habían reencontrado. Resultó curioso que fueran ellos, los de fuera, los que me indicaran unos caminos y unas sendas que yo ya había olvidado.
A eso de las cuatro dimos la vuelta y no avanzamos más por aquello de que estamos ya casi en invierno, anochece antes y no era plan de volver a oscuras al coche y menos con niños.
Llegando ya a la zona recreativa me fijé en una figura, una pose, que me resultaba familiar. Preguntándome si era o no era el que yo pensaba, nos fuimos acercando y, efectivamente, allí estaba. Mira que el campo es grande y me vengo a encontrar, en este día, a esta hora, en este sitio con el mismo colega que hace un año me rescataba del olvido y me recordaba esas sendas y caminos que yo, hoy mismo, repetía, en menor escala, en forma de paseo iniciático familiar...
Un día extraño que comenzaba con la Electrónica Avanzada en el Hogar, continuaba con unos zapatos y un bizcocho casero, seguía con una excursión improvisada y terminaba en un encuentro inesperado...
sábado, 8 de noviembre de 2008
Días extraños (I)
Hay días raros. No sabe uno por qué ni a santo de qué pero ocurre. Dicen que no existen las coincidencias y si seguimos esa tesis el que te salga un día extraño cada cierto tiempo no será por otra cosa que porque tú lo has ido preparando de antemano, has ido creando las condiciones, una tras otra, para que, llegado el momento, una pequeña chispa inofensiva desencadene una serie de acciones y reacciones abrumadoras sin una causa lógica aparente. Hoy mismo sin ir más lejos.
Cuando me desperté esta mañana no se me ocurrió pensar en que este fuera un sábado fuera de lo normal. Un sábado sin lluvia, despejado, que invitaba a trabajar fuera si hubiera tenido la más mínima gana de hacer algo fuera. Mientras desayunaba, mi mujer deshojaba en mi oído la margarita de si íbamos a ir a ver a mi suegra o bien nos acercábamos en un arrebato consumista al Ikea más cercano. Como la cosa estaba indecisa me puse con la E.A.H. (Electrónica Avanzada del Hogar) : probar la nueva tele plana y menear los cables y enchufes de los diversos deuvedeses y vídeos uvehache que nos hacen la vida más soportable. Hice lo que pude. Más de lo que pude teniendo en cuenta que a mi alrededor revoloteaban dos tiernos infantes deseosos de conocer los misterios de la E.A.H. . Visto con cierta distancia la verdad es que fue una pequeña locura desmontar el vídeo uvehacheese con mi primogénito de testigo. Y más conociendo lo largo que son sus dedos para señalar, tocar y aproximarse a donde no se debe.
A todo esto, mi mujer todavía no se acababa de decidir entre mi suegra y el Ikea, así que, adelantándome a los acontecimientos le espeté que yo me iba a comprar unos zapatos enseguida porque los náuticos se me estaban cayendo a pedazos. Antes de salir me aconsejó que no mirara en gastos, que siempre es mejor gastarse un poquito más en algo para que dure más y que además sea más cómodo y más si me los iba a poner a diario. Me fui a la zapatería del pueblo y la encontré,cosa rara, solitaria. Dudé entre los clásicos náuticos de 35 euros o unas botas que me protegerían hasta el tobillo. Encontre también unos zapatos que nada más verlos y nada más probármelos supe que estaban esperando unos pies como los míos. A veces me pasa, sobre todo con zapatos o botas, que es ver y probar y saber, sin duda de ningún tipo, con una certeza tan absoluta que me deja asombrado hasta a mi, que he acertado. Setenta y cinco eurazos pero me quedaban como un guante y después del consejo de mi consorte en la puerta de la casa no había vuelta atrás. Los compré. Y las botas también. Es lo bonito de pagar con tarjeta, que ni te enteras.
Salí de la zapatería como un hombre nuevo, me acerqué a la panadería para llevarme un par de baguetes y recoger un bizcocho casero encargado porque sólo los hacen los fines de semana ( en mi casa no llegan a ver la mañana del lunes) y volví al hogar. Eran ya más de las doce. Me esperaba una propuesta inesperada y sorprendente: ni Ikea ni suegra, hoy tocaba liarse la manta a la cabeza y subirse a la Sierra. El día era bueno, la semana pasada vimos que había nevado algo allá arriba y caímos en que estos niños todavía no conocían de cerca ningún pinsapo. Nos prometimos que los subiríamos pronto, antes de que lleguen los fríos gordos. Así que cuando me hicieron esta propuesta, a una hora tan indecorosa para un excursionista curtido, no supe qué decir. Busqué mis botas de campo y esperé flemático a que se arreglaran todos y que alguno de esos todos dejara ya de jugar con la Nintendo DS.
Cerca ya de la una nos montábamos en el coche...

A todo esto, mi mujer todavía no se acababa de decidir entre mi suegra y el Ikea, así que, adelantándome a los acontecimientos le espeté que yo me iba a comprar unos zapatos enseguida porque los náuticos se me estaban cayendo a pedazos. Antes de salir me aconsejó que no mirara en gastos, que siempre es mejor gastarse un poquito más en algo para que dure más y que además sea más cómodo y más si me los iba a poner a diario. Me fui a la zapatería del pueblo y la encontré,cosa rara, solitaria. Dudé entre los clásicos náuticos de 35 euros o unas botas que me protegerían hasta el tobillo. Encontre también unos zapatos que nada más verlos y nada más probármelos supe que estaban esperando unos pies como los míos. A veces me pasa, sobre todo con zapatos o botas, que es ver y probar y saber, sin duda de ningún tipo, con una certeza tan absoluta que me deja asombrado hasta a mi, que he acertado. Setenta y cinco eurazos pero me quedaban como un guante y después del consejo de mi consorte en la puerta de la casa no había vuelta atrás. Los compré. Y las botas también. Es lo bonito de pagar con tarjeta, que ni te enteras.
Salí de la zapatería como un hombre nuevo, me acerqué a la panadería para llevarme un par de baguetes y recoger un bizcocho casero encargado porque sólo los hacen los fines de semana ( en mi casa no llegan a ver la mañana del lunes) y volví al hogar. Eran ya más de las doce. Me esperaba una propuesta inesperada y sorprendente: ni Ikea ni suegra, hoy tocaba liarse la manta a la cabeza y subirse a la Sierra. El día era bueno, la semana pasada vimos que había nevado algo allá arriba y caímos en que estos niños todavía no conocían de cerca ningún pinsapo. Nos prometimos que los subiríamos pronto, antes de que lleguen los fríos gordos. Así que cuando me hicieron esta propuesta, a una hora tan indecorosa para un excursionista curtido, no supe qué decir. Busqué mis botas de campo y esperé flemático a que se arreglaran todos y que alguno de esos todos dejara ya de jugar con la Nintendo DS.
Cerca ya de la una nos montábamos en el coche...
domingo, 5 de octubre de 2008
Breves: La Red en la Prensa
2/10/08 Encuesta 2008 sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación (TIC) en los hogares, publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El artículo analiza los datos de esta Encuesta, que ofrece datos bien jugosos.
Sin embargo, el titular apunta en una dirección concreta:
las criminalizadas redes de intercambio de archivos, el P2P, el e-mule y el Bit-Torrent. Todo lo demás resulta secundario. Entre líneas parece leerse: uno de cada tres internautas (españoles) es un pirata desalmado.
la mitad de los hogares (51%) tiene acceso a Internet (¿tanto o sólo?)
El 43,5% de los hogares (casi 6,6 millones de viviendas) tiene conexión de banda ancha (¿tanto o sólo?)
Debido a falta de recursos y personal, la policía alemana se declara incapaz de perseguir la pirateria a menor escala. (...)Para que pueda ser considerado uso privado los usuarios no deben exceder el intercambio de más de 3000 canciones y 200 películas.
Una alternativa más lógica y racional que meter en la cárcel (o arruinar) a media humanidad (en España a uno de cada tres internautas, según el artículo de antes) y dedicar los recursos de la Justicia para perseguir a la delincuencia de verdad.
El artículo analiza los datos de esta Encuesta, que ofrece datos bien jugosos.
Sin embargo, el titular apunta en una dirección concreta:
las criminalizadas redes de intercambio de archivos, el P2P, el e-mule y el Bit-Torrent. Todo lo demás resulta secundario. Entre líneas parece leerse: uno de cada tres internautas (españoles) es un pirata desalmado.
De los datos que ofrece el artículo yo extraigo otra conclusión: la RED está convirtiéndose en una alternativa real para el ocio y consumo cultural y que el " reemplazamiento de actividades tradicionales con el uso de Internet" es ya una realidad para muchos y cada vez para más.
Dos datos más, que se pueden tomar como aquello del vaso de agua, que unos lo verán medio lleno y otro medio vacío:la mitad de los hogares (51%) tiene acceso a Internet (¿tanto o sólo?)
El 43,5% de los hogares (casi 6,6 millones de viviendas) tiene conexión de banda ancha (¿tanto o sólo?)
( nota de prensa del INE sobre esta Encuesta con conclusiones y resultados de la misma)
- Visto en la RED (vía PC-hólico), y que debería llamar a reflexión:
La policía ignora la piratería a nivel privado
[ 21/08/2008 - 18:34 CET ]Debido a falta de recursos y personal, la policía alemana se declara incapaz de perseguir la pirateria a menor escala. (...)Para que pueda ser considerado uso privado los usuarios no deben exceder el intercambio de más de 3000 canciones y 200 películas.
Una alternativa más lógica y racional que meter en la cárcel (o arruinar) a media humanidad (en España a uno de cada tres internautas, según el artículo de antes) y dedicar los recursos de la Justicia para perseguir a la delincuencia de verdad.
martes, 23 de septiembre de 2008
nuevos tiempos
Ya comenté que la llegada del ansiado adsl a casa me lleno del lógico regocijo inicial. He de reconocer que comencé lanzándome a un par de sitios que me han suministrado cómics escaneados en abundancia, algunos casi imposibles de encontrar, muchos otros que no había tenido tiempo de ver o que si hubiera querido me hubiera tocado comprarlos a ciegas vía Internet porque cerca mía no existe ninguna tienda especializada a la que poder acercarme a echarles un ojo. También, reconozcámoslo, porque al precio en que se cotiza la página de tebeo en estos días me hubieran resultado inaccesibles la mayoría de las obras que me interesaban. En definitiva, que al principio descubre uno algo y se satura por completo de ello. Tener la facilidad de bajarse casi cualquier cosa con un par de click y en par de minutos provoca una especie de frenesí salvaje, de síndrome de compra compulsiva pero sin compra que impele a bajarse megas y megas que al final saturan cualquier disco duro sin que haya tiempo a analizar tranquilamente nada.
Pero eso de la bajada compulsiva es sólo uno de los aspectos, quizá el más llamativo, el más vilipendiado en ciertos ambientes, pero hay otros algo más sutiles que empiezan a hacerme vislumbrar nuevos horizontes.
Un par de ejemplos.
Mientras escribo o leo en la RED puedo escuchar mi música, la música que me hace recordar o sentir otros tiempos, música que no suelen poner ya en ninguna radio, y también música que jamás había escuchado antes. La misma música que puedo escuchar en cualquier otro ordenador localizado en cualquier lugar del mundo que tenga conexión a Internet. Esto me lo proporciona una cuenta que me he abierto en last.fm (por cierto, ahora estoy escuchando esta emisora, que recomiendo).
He descubierto una página donde puede ver en streaming capítulos de una mis series favoritas. De acuerdo que están en pantalla pequeñita y tal pero es que resulta que se trata de una temporada que aún no se ha publicado en abierto en las teles generalistas y que cuando lo haga me temo el peor de los tratos horarios, si es que llegan a aguantarla en antena toda la temporada. Además conecto cuando quiero y puedo y me libro de esos interminables pases publicitarios que anulan todo tipo de clímax.
Esta tarde me conecté con mi hijo y visitamos la página de Lego y descubrimos el increíble Universo Lego. Pasmados nos quedamos con este vídeo de Lego Indiana Jones o este otro Han Solo affaire. Verdaderamente deliciosos.
Esta misma tarde también me dio tiempo para escanear un dibujo y mandárselo a mi cuñada (que a su vez me había proporcionado el enlace a un vídeo colgado en la red), y ceso mientras charlaba por el Messenger con mi sobrina (y ya puestos,aproveché para mandarle un mail con una par de fotos de sus primos que hace tiempo que no los ve)....
¿adónde quiero llegar?
¿que la tecnología ha cambiado nuestra vida? Bueno, eso ya lo sabemos. No, no es eso exactamente donde quiero llegar porque eso ya ocurrió cuando en nuestra vida nos habituamos a la tele, el teléfono, el vídeo, el CD o el DVD.
Es algo más.
Estamos asistiendo al final de una era y comienza otra en la que el acceso al ocio, la cultura y las comunicacionesl no tiene porque proporcionarnolos una compañía con un determinado modelo audiovisual en el cual me limito a ser mero receptor de lo que quieran echarme.
Eso se está acabando.
Puedo buscar los documentales que me interesen y verlos cuando quiera. Tengo la posibilidad de acceder al cine y productos audiovisuales que se me niegan en la mayoría de las ocasiones (o se me aportan con cuenta gotas y cuando determinados entes fantasmagóricos llamados programadores deciden en función de unas audiencias misteriosas) .
Y, en fin, en esto de la banda ancha soy un recién llegado que apenas está descubriendo la primera capa de la cebolla. Hay más, seguro que sí.
¿Cómo es posible que algunos todavía no se den cuentan de que este cambio es irreversible e imparable?
¿Cuánto tiempo hace que no ven este film?Yo que ya peino canas lo recuerdo como uno de los primeros que se emitieron en aquel viejo programa que se llamaba La Clave.
Hay veces que se siente uno un extraterrestre en esta Tierra...
lunes, 1 de septiembre de 2008
1 de Septiembre
Parecía tan remoto, tan inexistente en la lejanía, allá a principios de Julio.
Vuelta a empezar, a reconocer y habituarse a esos espacios, aulas, mesas, sillas, despachos, ordenadores, libros, cuadernos...
para que el impacto no sea tan fuerte.
Qué extraño volver a ver caras que no has visto en dos meses pero con las que se ha convivido uno o dos cursos. Qué extraño saber que a algunos sólo los veré unos breves momentos durante estos días y al final de semana se irán a sus nuevos destinos y el lunes sus puestos y sus caras serán reemplazados por otras nuevas caras con las que habrá que aprender a convivir durante otro año o otros dos años.
Qué extraños esos niños que dejé en Junio y que ahora en Septiembre parecen un poco más hombres o más mujeres, casi irreconocibles a veces.Vuelta a empezar, a reconocer y habituarse a esos espacios, aulas, mesas, sillas, despachos, ordenadores, libros, cuadernos...
para que el impacto no sea tan fuerte.
jueves, 28 de agosto de 2008
Avances en trampas para ratones
Ingenioso, económico y práctico sistema para atrapar a esos pequeños y ubicuos roedores. Unicamente se necesita una botella de plástico vacía puesta de pie (en la imagen una de Aquarius pero puede ser de cualquier marca y con boca de botella algo más estrecha) y un cebo en el fondo (típicamente un trozo de queso, aunque suele resultar igual de efectivo un trozo de pan duro untado en aceite de oliva....). El ratón llega atraído por el olor del cebo y entra por la boca de la botella, de donde ya no puede escapar.Queda pendiente el asunto de qué hacer después con el animalillo. Almas sensibles, como yo mismo, pueden optar por cerrar la botella, practicarle un par de agujeritos para que respire, llevarse la botella en el coche y soltarlo unos cuantos kilómetros lejos del hogar, a ser posible en el campo. Lo que haga con su vida a continuación es ya asunto suyo...
lunes, 25 de agosto de 2008
HGO
Acabo de recibir, a través de la lista de correo "Eternautas", el enlace a un artículo sobre Hector Germán Oesterheld (1919-197?) que escribe Manuel Rivas para El País:
El artículo viene acompañado de un pequeño dossier fotográfico familiar .
No tengo palabras para comentar este artículo y esta historia.
Unicamente soy capaz de recomendar su lectura.
Más información sobre Oesterheld, su mundo y su obra en Muestra 50/30 :
50 AÑOS CON EL ETERNAUTA...
30 AÑOS SIN OESTERHELD
El artículo viene acompañado de un pequeño dossier fotográfico familiar .
No tengo palabras para comentar este artículo y esta historia.
Unicamente soy capaz de recomendar su lectura.
Más información sobre Oesterheld, su mundo y su obra en Muestra 50/30 :
50 AÑOS CON EL ETERNAUTA...
30 AÑOS SIN OESTERHELD
Sin duda éste es uno de esos casos emblemáticos en que, autor y obra, están ligados en más de una manera. Y es precisamente por ese motivo, que no resulta extraña la doble conmemoración que proponemos: 50 años de la primer publicación de El Eternauta, 30 años de la desaparición de Héctor Germán Oesterheld.
Con 50/30 no solo los invitamos a descubrir o a releer El Eternauta, sino también a un recorrido por la vida y obra del escritor que homenajeamos.
sábado, 23 de agosto de 2008
Las pinzas de acero inoxidable
Quedé con el vendedor en que me acercaría a final de semana para ver si había podido conseguirme el cargador del móvil de mi mujer. Antes de él ya me había recorrido creo que todas las tiendas importantes para móviles de la ciudad y no recogí más que evasivas más o menos ingeniosas. Es una marca rara, no trabajamos este modelo, quizá la competencia, un poco más abajo de esta calle, en la tienda de al lado a lo mejor. Cuando uno tiene un mínimo de seguridad en algo ( y no me pregunten cómo se obtiene ese mínimo grado de seguridad en algo porque ni yo mismo lo sé, a mi me viene como un resplandor, una iluminación, un algo que me dice no retrocedas, insiste, no te creas lo que te cuentan...) es capaz de buscar y persistir y aunque no llegue al final del asunto al menos a uno le queda la sensación de haber cumplido, de haber conseguido algo, un pequeño paso, quizás sólo un mínimo de satisfacción personal, no sé si me explico, no sé si me entienden. ¿Qué estaba diciendo? Sí, eso. Hoy me acerqué, bueno, nos acercamos porque fuimos todos, los cuatro componentes de esta minúscula familia, a la tienda de móviles y le pregunté al vendedor si había conseguido localizar el cargador del móvil de mi mujer. Y no, no lo había conseguido, lo intentó en varios mayoristas y nada, nada. En todo caso debería ir a preguntar en la tienda donde compré ese móvil de marca tan rara a ver si allí, lo mismo, tuvieran accesorios. Le repliqué alegremente que se lo había comprado a él y mi mujer, atenta al rebote, remachó que no haría ni año y medio que lo habíamos comprado. El hombre observó el móvil, le dio la vuelta, masculló la marca, sí, esta marca es de la compañía "tal" (porque resulta que hay marcas y modelos que son únicos para cada compañía) Ah, pero mira, ¿lo ves?, aquí, en la entrada del cargador, hay una pestañita metálica doblada, ¿la ves? Bueno, sí, veo un reflejo. Pues va a ser eso, ahí está el problema. Pues lo mismo sí, interviene ella, mi señora (si lee esto habrá consecuencias dramáticas en el hogar, le sienta muy mal que me refiera a ella como mi señora, mi mujer, mi esposa. Yo lo comprendo, quizás tampoco me agradaría que se refiirieran a mí en esos términos, mi señor, mi hombre, mi esposo o, aún peor, mi compañero. Pero no sé de qué otro modo puedo referirme a ella. Lo dejaremos en "ella". Bien, sigamos.) porque fue de un día para otro que no se podía cargar el móvil. Vaya. Pues esto tiene mal arreglo. Un aparato nuevo. Tengo aquí unos de segunda mano, de primerísimas marcas, libres, sin problemas de repuestos y accesorios. Te los dejo por veinticinco euros. ¿Y la garantía?. Para ti, sonríe, te doy seis meses de garantía. Bueno, lo pensamos, voy a intentar a ver si enderezo en casa la dichosa pestaña y el lunes si eso lo hablamos. Va a ser difícil: la tienes que levantar, poner derecha, alinearla como las otras, ahí apenas tienes espacio... Es imposible.
Tengo que admitir que estoy perdiendo visión. Una cierta miopía, creo, imagino que porque uno ya tiene una edad que difícilmente puede asimilarse sin menoscabo físico y pienso que también algo tendrá que ver eso de mirar la pantalla del ordenador durante tanto tiempo en estos últimos años. Así que no me fue fácil ver esa dichosa pestañita metálica que se había doblado. Ahora las entradas de los cargadores de los móviles son como rectangulares y tienen una posición correcta y otra incorrecta que difícilmente puede identificarse. Yo hay pocas veces que engancho bien estas clavijas tan modernas. Es bien fácil equivocarse y forzar los diminutos contactos metálicos de la entrada del aparato. Retirándome un poco el móvil de la cara atisbo el reflejo metálico tumbado y entonces alargo la mano hacia la pinza de acero inoxidable que tiene una historia que contar y que de momento reposa en un posalapices de mi mesa de trabajo. La saco de su funda de plástico (creo que es su original funda de plástico transparente, ya algo rugosa al tacto, con algún extremo a punto de romperse, ya de transparente apenas le queda más que el adjetivo), retiro un tubito de goma negro que hace de protector de las puntas de la pinza para que no se me doblen en una caída desgraciada o no me vayan a pinchar a mi o a alguien porque son realmente afiladas, y ya la tengo a punto. Acerco los extremos, cojo la pestañita doblada, hago fuerza, intento enderezarla, hay un poquito de resistencia. Tardo unos pocos minutos pero creo que lo consigo. Vuelvo a retirar el móvil del rostro y así, como de lejos, me parece que no ha quedado tan mal. La prueba de fuego viene ahora. Enchufo el cargador a la corriente y cojo el extremo y, con delicadeza, lo hundo en la panza del móvil. No se enciende, no hace nada. Pulso una tecla, esa que aparece un teléfono dibujado en color rojo y, albricias mil, surge en la pantallita la imagen de una pila con unos segmentos amarillos intermitentes que antes indicaban carga de la batería, no sé ahora porque el cacharro lleva ya casi una semana en hibernación. Pues sí, venzo a mi incredulidad. Lo he conseguido. Yo solo y estas pinzas de acero inoxidable, de extremos aguzados y resistentes, un verdadero prodigio de la ingeniería.
Esas pinzas dije antes que tenían historia. Hay veces que los objetos vienen a uno para quedarse y hacerte compañía durante muchos años. Amigos fieles que siempre están ahí, que uno tiene cuidado de no traspapelar en cada mudanza y que, normalmente, se les reserva un sitio en especial en el hogar, su sitio, donde sabemos que podemos acudir porque allí estarán, esperando que hagamos uso de ellos. Esta pinza, ya he dicho, tiene el derecho de tener su propia historia. La compré hace mucho tiempo, más de lo que me gustaría admitir. Yo entonces no lo sabía pero era joven. Era mi primer trabajo en condiciones, con contrato, con contrato en prácticas, de seis meses pero contrato al fin y al cabo. Al final del mismo tenías además tres meses de paro. De lo primero que me dijeron en el Laboratorio era que me buscara unas buenas pinzas y me dieron la dirección de una tienda, una Óptica me parece recordar, medio oculta en una bocacalle del centro, donde había que subir unas escaleras y en la planta de arriba una dependiente con bata blanca te enseñaba un amplio surtido de pinzas de precisión de acero inoxidable. Compré las que tengo ahora y entonces me sentí casi como si me hubieran dado el título de licenciado, la alternativa, el pase a la zona vip. Digo compré pero a veces pienso que las cosas, los objetos, al menos algunos, no se compran ni se venden, son ellos los que te eligen a ti. Estas pinzas me estaban esperando. Con ellas, entre otras cosas, he diseccionado flores, he escogido anteras, he determinado especies, me han ayudado a extraerme espinas de zarzas de los dedos y hoy, además, han sido capaces de arreglar un teléfono móvil. Extraordinarias.
Tengo que admitir que estoy perdiendo visión. Una cierta miopía, creo, imagino que porque uno ya tiene una edad que difícilmente puede asimilarse sin menoscabo físico y pienso que también algo tendrá que ver eso de mirar la pantalla del ordenador durante tanto tiempo en estos últimos años. Así que no me fue fácil ver esa dichosa pestañita metálica que se había doblado. Ahora las entradas de los cargadores de los móviles son como rectangulares y tienen una posición correcta y otra incorrecta que difícilmente puede identificarse. Yo hay pocas veces que engancho bien estas clavijas tan modernas. Es bien fácil equivocarse y forzar los diminutos contactos metálicos de la entrada del aparato. Retirándome un poco el móvil de la cara atisbo el reflejo metálico tumbado y entonces alargo la mano hacia la pinza de acero inoxidable que tiene una historia que contar y que de momento reposa en un posalapices de mi mesa de trabajo. La saco de su funda de plástico (creo que es su original funda de plástico transparente, ya algo rugosa al tacto, con algún extremo a punto de romperse, ya de transparente apenas le queda más que el adjetivo), retiro un tubito de goma negro que hace de protector de las puntas de la pinza para que no se me doblen en una caída desgraciada o no me vayan a pinchar a mi o a alguien porque son realmente afiladas, y ya la tengo a punto. Acerco los extremos, cojo la pestañita doblada, hago fuerza, intento enderezarla, hay un poquito de resistencia. Tardo unos pocos minutos pero creo que lo consigo. Vuelvo a retirar el móvil del rostro y así, como de lejos, me parece que no ha quedado tan mal. La prueba de fuego viene ahora. Enchufo el cargador a la corriente y cojo el extremo y, con delicadeza, lo hundo en la panza del móvil. No se enciende, no hace nada. Pulso una tecla, esa que aparece un teléfono dibujado en color rojo y, albricias mil, surge en la pantallita la imagen de una pila con unos segmentos amarillos intermitentes que antes indicaban carga de la batería, no sé ahora porque el cacharro lleva ya casi una semana en hibernación. Pues sí, venzo a mi incredulidad. Lo he conseguido. Yo solo y estas pinzas de acero inoxidable, de extremos aguzados y resistentes, un verdadero prodigio de la ingeniería.
Esas pinzas dije antes que tenían historia. Hay veces que los objetos vienen a uno para quedarse y hacerte compañía durante muchos años. Amigos fieles que siempre están ahí, que uno tiene cuidado de no traspapelar en cada mudanza y que, normalmente, se les reserva un sitio en especial en el hogar, su sitio, donde sabemos que podemos acudir porque allí estarán, esperando que hagamos uso de ellos. Esta pinza, ya he dicho, tiene el derecho de tener su propia historia. La compré hace mucho tiempo, más de lo que me gustaría admitir. Yo entonces no lo sabía pero era joven. Era mi primer trabajo en condiciones, con contrato, con contrato en prácticas, de seis meses pero contrato al fin y al cabo. Al final del mismo tenías además tres meses de paro. De lo primero que me dijeron en el Laboratorio era que me buscara unas buenas pinzas y me dieron la dirección de una tienda, una Óptica me parece recordar, medio oculta en una bocacalle del centro, donde había que subir unas escaleras y en la planta de arriba una dependiente con bata blanca te enseñaba un amplio surtido de pinzas de precisión de acero inoxidable. Compré las que tengo ahora y entonces me sentí casi como si me hubieran dado el título de licenciado, la alternativa, el pase a la zona vip. Digo compré pero a veces pienso que las cosas, los objetos, al menos algunos, no se compran ni se venden, son ellos los que te eligen a ti. Estas pinzas me estaban esperando. Con ellas, entre otras cosas, he diseccionado flores, he escogido anteras, he determinado especies, me han ayudado a extraerme espinas de zarzas de los dedos y hoy, además, han sido capaces de arreglar un teléfono móvil. Extraordinarias.
viernes, 22 de agosto de 2008
Verano de averías y chapuzas
En mi última entrada al blog les decía que ya, por fin, la tecnología había entrado en mi hogar y estaba disfrutando con 1 Mega de conexión a la Red. Un nuevo mundo se abría ante mi... Sin embargo, como en los mejores seriares, ese mismo día, alguien, algo, estaba maquinando en mi contra. Minutos después de publicar el post observo que el ruter se apaga sin venir a cuento, me deja desconectado de la Internet, miro a la pantalla, miro al ruter, vuelvo a mirar a la pantalla (sí,la situación recuerda poderosamente a esta otra) y..oh..¡horror!..¡sale humo de la pantalla!...un humo realmente apestoso... apago inmediatamente la regleta de conexión, escucho voces abajo, de mis niños, salgo corriendo escaleras abajo, alcanzo a oír algo así como
-"¡¡Papá,papá, sale humo del DVD y de la tele!!", me lanzo disparado al cuadro de las conexiones eléctricas de la casa y pongo todas las palanquitas de los conmutadores/ termofusibles/ magnetotérmicos/ o-como-quieran-que-se-llamen en modo OFF y, por último, tomo resuello.
Minutos después, en la calle, se oyen gritos, murmullos y lamentaciones. Una subida de tensión ha afectado a todos los vecinos y ha chamuscado más de un electrodoméstico. Más tarde, repasando los daños, mi lista de averías incluye un ruter, una pantalla de ordenador, dos aires acondicionados, dos radiocassetes, unas pocas bombillas... Milagrosamente, se salvaron de la quema el DVD, la tele, el ordenador, la lavadora, el lavavajillas y el frigorífico.

El procedimiento en estos casos, por si no lo saben (al menos esto es lo que yo he hecho, no sé en otros casos si será lo mismo), es mandar a arreglar los aparatos y si no se puede, comprarlos nuevos. Todo con factura, naturalmente. Después, adjuntar la factura (copia)y el último recibo de pago de suministro (copia) de la Compañía de la luz a una hoja de reclamación de daños y esperar a que se pongan en contacto contigo para pagarte. Lógicamente, no hay que tirar ningún cacharro a la basura antes del pago, por si se les ocurre venir a ver si es verdad lo que dices.
Bueno, pues ayer justamente pude entregar todos los papeles a la Compañía y según dicen, en cosa de un mes lo mismo resuelven. En todo caso te pagan lo que pone en las facturas, para nada nadie te paga el susto (porque a mi se me pusieron los vellos de punta cuando mis niños, que estaban viendo los dibujos de la tele gritaron eso del humo y me imaginé el tubo catódico explotando en sus narices...), ni las idas y venidas al técnico que ha reparado los aparatos, ni el tiempo que he estado sin ordenador porque no tenía pantalla, ni los días que me he levantado de la cama con pesadillas en las que gritaba: ¡el peor día de mi vida!, ¡internel, internel!...
Nada de eso está contemplado.
En fin, además de lo que me pasó ese nefasto 18 de julio, este verano tengo que contabilizar la avería de un cargador de móvil que de momento parece inencontrable en ninguna tienda del ramo. es increíble, no sé si se han parado a pensarlo, que cada tipo y modelo de teléfono móvil carga sus propias y únicas baterías recargables con su único y característico cargador de baterías, de clavija única e irrepetible. Un despropósito. De momento estoy a la espera para ver si uno de una tienda me lo puede localizar y me tiene el aparato para finales de esta semana, principios de la siguiente o vayausté a saber cuando porque de todas formas ya sabeusté que estamos en agosto y este mes, como ya sabe, todo se ralentiza, hay menos movimiento, ¿me comprende, verdad?, es que está too parao, ¿sabeusté?, agosto es como casi que no existiera, esque cierra too...

Bueno, de regalo, también se nos ha escacharrado un frigorífico (no por culpa de la subida de tensión esa, no) que no paraba de funcionar en todo el día y toda la noche, hacía escarcha en la parte de atrás y enfriaba más bien poco. Hace poco menos de dos años que lo tenemos. Ese poquito menos ha marcado la diferencia: por poco menos estamos dentro del periodo que cubre la garantía. Si nos retrasamos un par de días o tres en avisar, nos cumple la garantía y tenemos que apechugar con los gastos. Una gracia, vamos. Bueno, pues así y todo, con garantía de por medio, me ha costado cosa de dos semanas (llamando yo, llamando mi señora, acercándome a la tienda, llamando mi señora, llamando yo, acercándome a la tienda...) que aparezca el técnico y arregle la avería en algo así como un cuarto de hora/veinte minutos. Una obstrucción en el circuito del gas (ah, bueno, pensé que era más grave...¿se salvará, doctor?... ).
En fin, y paro de contar. Luego, si eso, más.
El procedimiento en estos casos, por si no lo saben (al menos esto es lo que yo he hecho, no sé en otros casos si será lo mismo), es mandar a arreglar los aparatos y si no se puede, comprarlos nuevos. Todo con factura, naturalmente. Después, adjuntar la factura (copia)y el último recibo de pago de suministro (copia) de la Compañía de la luz a una hoja de reclamación de daños y esperar a que se pongan en contacto contigo para pagarte. Lógicamente, no hay que tirar ningún cacharro a la basura antes del pago, por si se les ocurre venir a ver si es verdad lo que dices.
Bueno, pues ayer justamente pude entregar todos los papeles a la Compañía y según dicen, en cosa de un mes lo mismo resuelven. En todo caso te pagan lo que pone en las facturas, para nada nadie te paga el susto (porque a mi se me pusieron los vellos de punta cuando mis niños, que estaban viendo los dibujos de la tele gritaron eso del humo y me imaginé el tubo catódico explotando en sus narices...), ni las idas y venidas al técnico que ha reparado los aparatos, ni el tiempo que he estado sin ordenador porque no tenía pantalla, ni los días que me he levantado de la cama con pesadillas en las que gritaba: ¡el peor día de mi vida!, ¡internel, internel!...
Nada de eso está contemplado.
En fin, además de lo que me pasó ese nefasto 18 de julio, este verano tengo que contabilizar la avería de un cargador de móvil que de momento parece inencontrable en ninguna tienda del ramo. es increíble, no sé si se han parado a pensarlo, que cada tipo y modelo de teléfono móvil carga sus propias y únicas baterías recargables con su único y característico cargador de baterías, de clavija única e irrepetible. Un despropósito. De momento estoy a la espera para ver si uno de una tienda me lo puede localizar y me tiene el aparato para finales de esta semana, principios de la siguiente o vayausté a saber cuando porque de todas formas ya sabeusté que estamos en agosto y este mes, como ya sabe, todo se ralentiza, hay menos movimiento, ¿me comprende, verdad?, es que está too parao, ¿sabeusté?, agosto es como casi que no existiera, esque cierra too...
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Bueno, de regalo, también se nos ha escacharrado un frigorífico (no por culpa de la subida de tensión esa, no) que no paraba de funcionar en todo el día y toda la noche, hacía escarcha en la parte de atrás y enfriaba más bien poco. Hace poco menos de dos años que lo tenemos. Ese poquito menos ha marcado la diferencia: por poco menos estamos dentro del periodo que cubre la garantía. Si nos retrasamos un par de días o tres en avisar, nos cumple la garantía y tenemos que apechugar con los gastos. Una gracia, vamos. Bueno, pues así y todo, con garantía de por medio, me ha costado cosa de dos semanas (llamando yo, llamando mi señora, acercándome a la tienda, llamando mi señora, llamando yo, acercándome a la tienda...) que aparezca el técnico y arregle la avería en algo así como un cuarto de hora/veinte minutos. Una obstrucción en el circuito del gas (ah, bueno, pensé que era más grave...¿se salvará, doctor?... ).
En fin, y paro de contar. Luego, si eso, más.
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viernes, 18 de julio de 2008
adsl y otras noticias breves
Por fin puedo decir que estoy entrando en la Sociedad de la Información y que para mi eso de la brecha digital pertenece al pasado. Desde hace cosa de una semana disfruto de una humilde conexión de un 1 Mega porque por fin alguien en las altas esferas ha tenido a bien dignarse y colocar a este humilde pueblo en el mapa de las nuevas tecnologías.
Sí, porque hasta hace poco ese misterioso alguien sólo era capaz de ofrecer una insultante oferta de conexión en modo "internet rural", simpática manera de decirte que tenías que pagar cerca del doble por dejarte navegar a la mitad ya que vives en una población de sólo 3500 habitantes, aunque estés a sólo diez kilómetros de otra población de cerca de cincuenta mil almas que es cabecera de comarca. Ni siquiera la aparición de unas extrañas antenas cuadradas en algunos tejados de algunos excéntricos vecinos había solucionado el problema ya que los de las telefonía sin hilos ofertaban prácticamente los mismos precios que la operadora de cable tradicional por las mismas míseras conexiones de banda ancha reducidas a la mitad.
Sí, porque hasta hace poco ese misterioso alguien sólo era capaz de ofrecer una insultante oferta de conexión en modo "internet rural", simpática manera de decirte que tenías que pagar cerca del doble por dejarte navegar a la mitad ya que vives en una población de sólo 3500 habitantes, aunque estés a sólo diez kilómetros de otra población de cerca de cincuenta mil almas que es cabecera de comarca. Ni siquiera la aparición de unas extrañas antenas cuadradas en algunos tejados de algunos excéntricos vecinos había solucionado el problema ya que los de las telefonía sin hilos ofertaban prácticamente los mismos precios que la operadora de cable tradicional por las mismas míseras conexiones de banda ancha reducidas a la mitad.
Desde hace cosa de una semana las imágenes se me cargan a una velocidad aceptable, puedo, por fin, ver los vídeos de Youtube, ver el mundo desde los ojos de Google Earth o navegar entre álbumes de Flickr sin que la paciencia se me agote; puedo descargarme archivos para actualizar programas de una forma razonable; puedo, incluso, pensar en bajarme archivos en descarga directa (eso sí, con cuidado de no superar la tasa máxima de 20 Gigas mensuales que me impone la operadora...). En fin, lo que para muchos es la normalidad desde hace ya años para mi por fin lo empieza a ser desde ahora.
Lógicamente, esa semana ha estado marcada por las exploraciones, avanzando en terra incógnita y descubriendo nuevas tierras y nuevos pastos. También ha supuesto un pequeño atracón (después de la pertinaz hambruna de tanto tiempo) de novedades y noticias incapaz de digerir en su totalidad en tan poco tiempo...
Para empezar les recomedaría a los amantes de las artes gráficas y otras curiosidades la visita de este blog: Mira y Calla. (http://miraycalla.net/).
Lógicamente, esa semana ha estado marcada por las exploraciones, avanzando en terra incógnita y descubriendo nuevas tierras y nuevos pastos. También ha supuesto un pequeño atracón (después de la pertinaz hambruna de tanto tiempo) de novedades y noticias incapaz de digerir en su totalidad en tan poco tiempo...
Para empezar les recomedaría a los amantes de las artes gráficas y otras curiosidades la visita de este blog: Mira y Calla. (http://miraycalla.net/).
Supone un buen punto de inicio para búsquedas de tesoros escondidos en la Red,
Continuaría con esta imagen

encontrada en el catálogo WTF? de Microsiervos que seguro haría las delicias del inefable Blog de JC .
Y para acabar, comentarles que también he tenido tiempo de ir al cine y asombrarme con una nueva producción animada. Le ha tocado el turno a Kung Fu Panda y debo confesarles que disfruté con situaciones inesperadas y cómicas, con escenas de acción de alto nivel, diálogos desenfadados e ingeniosos y una puesta en escena brillante, con una delicadeza en plasmar escenarios realmente apabullante. Un film altamente recomendable que me sigue dando la razón cuando pienso que los mejores talentos de la industria del cine o han emigrado a las series televisivas o se han pasado al bando de la animación.
saludos...
jueves, 10 de julio de 2008
El Tapiz de Bayeux
El Tapiz de Bayeux, también conocido como el Tapiz de la Reina Matilde, es un bordado del siglo XI realizado en Inglaterra que relata la conquista normanda de las islas a partir de la victoria de Guillermo el Conquistador sobre las tropas sajonas del Rey Harold en Hastings (1066).
El tapiz está compuesto por nueve fragmentos que, unidos, conforman un relato gráfico de 68,8 m de largo, 50 cm de altura media y alrededor de 350 kg de peso. Según la tradición el bordado fue realizado por la Reina Matilde, esposa de Guillermo, y sus damas de compañía, de donde proviene su segundo nombre.
Aunque el tema principal lo constituye la propia batalla de Hastings, incluyendo preparativos como la construcción de una flota para cruzar el canal de la Mancha e invadir la isla, en esos casi 70 m de longitud se encuentra una valiosa fuente para conocer usos, costumbres, oficios y eventos propios de la Edad Media, casi como si los viéramos ahora mismo, a través de una ventana del tiempo.
Como nota curiosa, aparece la representación de un cometa que, por las fechas, puede corresponder al mismísimo cometa Halley.
El caso es que esta obra maestra del medioevo ha sido tratada digitalmente por un joven diseñador gráfico (avidadiv62) de forma que lo que eran figuras estáticas se han animado, sin perder un ápice del hieratismo propio de la época y aparecen colgadas en Youtube. El resultado, a mi entender, es asombroso y creo que se comprende mucho mejor la historia que el tapiz nos quiere contar.
Hélo aquí, juzguen por si mismos:
Siguiendo con lo mismo, si a alguno le han entrado ganas de construir su propio tapiz, sin tener que sufrir las penalidades que debió pasar la propia Reina Matilde y sus damas, una opción interesante es recurrir a la tecnología Flash que nos proporcionan en este sitio. Podemos añadir imágenes de guerreros, leñadores, edificios, guerreros a caballo, arqueros, barcos normandos, ... incluir narración con texto enriquecido y construir todas las escenas que creamos convenientes.
(Historic Tale Construction Kit)
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