jueves, 17 de agosto de 2006

Crónicas marcianas.

Crónicas marcianas.

Lo primero que se nos viene a la mente si escuchamos estas dos palabras es el programa de la tele que se emitía a altas horas de la madrugada y por medio del cual se han hecho populares rostros que aún siguen apareciendo en la pantalla sin que nadie sepa, a ciencia cierta, a qué se dedican o qué aportes valiosímos han realizado a la comunidad para ser tan incesantemente asunto de grandes titulares y reportajes de investigación.

La maldita lástima es que no tanta gente conoce que Crónicas Marcianas es un libro de relatos escrito por Ray Bradbury entre 1945 y 1954, una obra que se considera, con razón, un clásico del género de la ciencia ficción. Tenía una deuda con él, desde que lo conseguí a principios del verano y hoy por fin he saldado esa deuda terminado el último de los relatos. 25 relatos ordenados cronológicamente (de Enero de 1999 a Octubre de 2026), nos narran la aventura de la colonización del planeta Marte. Un Marte soñado a finales de los Cincuenta, con una civilización marciana extraña, antigua y en decadencia, que sufre el embate de la invasión terrícola. Cada relato es autoconclusivo, aunque en algunos momentos se pueden encontar referencias a personajes o situaciones de relatos anteriores y, de alguna manera, parece que el autor ha intentado estudiar al azar unas pocas de las mil facetas que podría conllevar la llegada a un nuevo planeta, todas de alguna forma relacionadas y sin embargo independientes.

Flota en todo el libro una cierta sensación de pesimismo sin solución ante los comportamientos humanos. Porque, si nos ponemos a pensar, Bradbury parece que ha cogido Marte como una nueva Utopía desde donde analizar tranquilo las actitudes y acciones de sus semejantes, desde donde predecir, a partir de la propia experiencia colonizadora americana, el terrible choque que podría suponer el encuentro de civilizaciones planetarias diferentes. Lejos de describir cohetes y naves siderales, dispositivos de navegación, trajes espaciales o sables láser, se pone en el pellejo de lo que ocurriría si pudiésemos vivir en otro planeta y cómo lo haríamos. Y la respuesta es terriblemente convincente: haríamos lo mismo que aquí. Trasladaríamos nuestros mismos pueblos y ciudades, el mismo modo de vida, la misma rutina, no importa a cuantos millones de kilómetros, a través del espacio. Se levantarían las mismas ciudades de madera del Medio Oeste, tendríamos parecidas preocupaciones y temores, encontraríamos el mismo local de salchichas y hamburguesas del barrio de al lado, les pondríamos nombres terrestres a colinas y canales marcianos.
Veinticinco relatos, que van desde un par de magníficos párrafos (Intermedio, Los Viejos), un par de páginas (La elección de los nombres, Los músicos, El verano del cohete), a relatos algo más extensos(Los hombres de la Tierra, La tercera expedición, Encuentro nocturno, El picnic de un millon de años, Vendrán lluvias silenciosas, El marciano). Preferible, pero no imprescindible, leerlos en orden, si puede ser de noche, si hay suerte, con las estrellas y Marte de fondo.

2 comentarios:

Juan dijo...

Curioso, lo de las crónicas, por cierto hoy me encontré con este vídeo del chico prodigio de Sardá. http://www.youtube.com/watch?v=ez17tZ-vVhc
Es mu raro, alguien sabe en qué anda metido (o que se mete) este tío.

juan p dijo...

Pues sí, las Crónicas sardanianas han marcado época y creado escuela.
Quiero creer que estamos abandonado ya sus efectos, aunque aún perduran