lunes, 21 de noviembre de 2005

BOMARZO


Sandro Benedetto, físico y astrólogo de mi pariente el ilustre Nicolás Orsini, condottiero a quien, después de su muerte, compararon con los héroes de la Ilíada, trazó mi horoscopo el 6 de marzo de 1512, día en que nací a las dos de la mañana. Treinte y siete años antes, el mismo 6 de marzo pero de 1475, a las mismas dos de la mañana, había visto la inquieta luz del mundo, en una aldea etrusca, Miguel Angel Buonarotti. La coincidencia no fue más allá de un fortuito coincidir de horas y de fechas..

Así comienzan, en boca del escritor argentino Manuel Mujica Láinez, las memorias de un hombre inmortal, Pier Francesco de Orsini, Duque de Bomarzo, hijo de Gian Corrado Orsini, condottiero, testigo privilegiado del Renacimiento, personaje múltiple, enigmático y contradictorio, capaz de las peores infamias, soñador, supersticioso, mecenas, artífice del mítico jardín de Bomarzo, el Sacro Bosco de Bomarzo, donde se esconden Neptunos, Proserpinas, horrendos elefantes, leones, osos y dragones.

Voi che pel mondo gite errando, vaghi di veder maraviglie alte et stupende, venite qua, dove son faccie horrende elefanti, leoni, orsi e draghi"

“Tu ch'entri qua pon mente
Parte a parte
E dimmi poi se tante
Meraviglie
Sien fatte per inganno
O pur per arte".



Conocedor de mis limitaciones, renuncio a intentar, siquiera, comentar el libro, más después de hber localizado una página donde Diana García Simón (2002.Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid)
ya lo ha hecho, de forma magistral y exhaustiva, en http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/bomarzo1.html
Unicamente, recomendar su pausada lectura

"Tú que entras aquí /concentra tu mente /y dime luego si tantas/ maravillas han sido hechas con engaño/ o con arte".

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