sábado, 8 de diciembre de 2007

aún hay esperanza para la tv


Pues sí, aún,me parece, hay esperanza para la televisión. La normal, la analógica que vemos los mortales, ni la digital ni la de pago. A pesar de los anuncios y la invasión rosa-basura, aún quedan reductos para disfrutar de la tele, y no estoy hablando de mis adoradas teleseries anglosajonas, donde parece que se ha retirado toda la inteligencia que otrora medraba en el cine de Hollywood. No, esta vez estoy pensando en producciones propias. Y no, no se trata de culebrones o teleseries con conocida fórmula casposa repetitiva. Ahí hay poco que buscar. Me refiero a un género que antes se llamaba documental y después paso a llamarse periodismo de investigación, hasta que la telebasura se apropió esos dos calificativos (nada más esperpéntico que llamar periodismo e investigación a proclamar los amoríos y escándalos de esos famosos que lo son por vivir del cuento y sin dar un palo al agua...) y ahora se llama reportaje, dossier o vete a saber cómo. espero que ustedes me entiendan y sepan de lo que hablo y no los haya liado mucho con toda esta introducción.

Retomando el hilo, digo que cuando, de repente, veo que a una hora no demasiado intempestiva, programan un documental bien documentado, bien llevado, bien presentado, con el interés suficiente como para no levantarse del sofá en todo lo que dura ni para ir por agua a la cocina, entonces pienso (después de refregrame los ojos y pellizcarme repetidas veces para comprobar que no me he quedado dormido otra vez en el sofá), pienso que hay una luz de esperanza. Que todavía queda inteligencia y buen hacer en guionistas, montadores, productores, periodistas y programadores.

Este jueves sucedió uno de esos milagros y me topé con un documental sobre la vida del incalificable Silvio(1944-2001). Hará unas dos semanas me sorprendieron (y aún sigo con la boca abierta) con una retrospectiva sobre el rock progresivo andaluz, con particular énfasis en la impronta de los Smash (por cierto, el documental contaba con la colaboración de Miguel Brieva, del que ya he hablado algo en este blog)

Con cosas así, ya digo, pienso que a lo mejor hay luz al final del tunel.

Caricatura de Silvio by Desatres
El reportaje sobre Silvio fue bueno, muy bueno, dejando que hablaran por si solas las imágenes, la música, los conciertos, los amigos y compañeros de Silvio, además de su propia madre. Silvio fue un personaje de leyenda en el mundo del rock sevillano. Un personaje inclasificable, único, inimitable, un auténtico mito que, así de pronto, no se me ocurre otra cosa que compararlo con Curro Romero. Ir a un concierto suyo era una aventura, en donde podía suceder lo más increíble o lo más penoso. Es sintomático que en una carrera musical de cerca de treinta años no publicara más allá de cinco discos. Lo suyo era la actuación, el contacto con el público, la improvisación, el espectáculo. El reportaje repasa su biografía y sus leyendas, sus muchas leyendas urbanas que de él se decían, la mayoría ciertas. Repasa también su deterioro físico, su muerte anunciada desde hacía mucho por su tremenda afición al gintonic y a cualquier tipo de alcoholes de alta graduación. Batería, cantante, letrista, showman... un tipo único que no encuadraba en ningún sitio pero con el que todo el mundo se sentía a gusto. Un vividor del presente, lo fugaz y lo extraordinario.

Me parece de justicia que figuras tan irrepetibles se vean por fin reconocidas en su justa medida y que exista el interés por rodar un documental sobre su vida y su música y que además, este trabajo vea la luz en un medio público y a una hora decente. Se trata, en definitiva, de un trocito de historia nuestra que acabamos de vivir.





(Actualización 4/08/09:
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