miércoles, 14 de diciembre de 2005

4400


4400

Influenciable como es uno, el lunes estaba pegado a la tele para ver la serie anunciada machaconamente. Y con una pizca de ilusión: eso de abducidos que regresan en masa, agencias federales, manifestación de extraños poderes y demás parafernalia fantacientíficamisteriosa a mi, en particular, es que me chifla.

Y empecé a ver la sesión doble con la que nos regalaron el lunes. He de decir, en honor de la verdad, que acabé desilusionado y que terminé de ver los capítulos a las pico de la noche, sufriendo las inevitables y prolongadas interrupciones anuncieriles, más que nada por cabezonería. Porque lo cierto es que estos primeros capítulos han andado por caminos muy trillados, muy previsibles y con una cierta dosis de acaramelizamiento de serie americana típica que echaba para atrás como el aliento a ajo.

El martes, ya sin tanta ilusión y por aquello de ver qué pasaba (y porque en mi casa se veía fatal Roma, que ponían en la Quatro...), me senté de nuevo delante de la tele, con el mando bien cerca por si tenía que zapear hábilmente (que sí, que hubo necesidad en esos interminables interludios) o acudir a medidas drásticas: botoncito rojo de apagado.

Y, sin embargo, el martes la cosa no estuvo tan mal. Al contrario, terminé con ganas de más. La trama ya no era tan absolutamente previsible, hacen aparición personajes más interesantes y, sobre todo, todo aquello tenía un eco comiqueril que realmente me gustó. Esos abducidos que se reúnen para formar una ciudad aparte en un entorno privilegiado merced a uno de ellos asquerosamente rico me recordó poderosamente a mis añorados Mutantes de la Mansión del señor Xavier. Esa histeria anti-abducidos reflejaba a la perfección la histeria antimutante que estoy harto de ver en los cómics. Aquella furgoneta cargada de explosivos que se dirige hacia la reja de la Mansión, y en la reja un puñado de locos disparando para defender la Utopía... me pareció estar viendo una imagen animada de cómic, bien realizada, con buena carga dramática.

El pavor, el miedo o la ignorancia que se siente ante poderes que se le manifiestan a personas normales y corrientes también estaban bastante bien tratados. Al igual que, una vez asumido que uno es abducido, “bendecido” con un don, la naturalidad con que pueden ser aceptadas otro tipo de cuestiones o el modo en que puede cambiar la personalidad del afectado.

En resumen, una serie que conviene seguir. No llega a ser una serie redonda, redonda. Le falta, quizás, un poquito de acidez, desencanto y de misterio; le sobran unos cuantos conceptos e historias demasiado repetidas. Pero, promete. Si los guionistas le cogen la medida y consiguen realizar una serie con personalidad propia (porque a veces, a mi al menos, recuerda demasiado a los Expediente-X, a los X-Men, o a Smalville), puede llegar a convertirse en una buena serie de culto.
De momento, a esperar cuando nos vuelven a poner nuevos capítulos.
(Más información en: 4400 segun demodusk )

3 comentarios:

Redivivo dijo...

Yo vi la primera parte del Lunes, la otra no pude y la tengo grabada.
La verdad, que sin llegar a parecerme nada del otro mundo si que le pillé el gustillo, vaya, que me gustó. A ver cuando tengo un par de horas para ver el
final, bueno, final de mentirijillas, por lo que he leido por ahí, pues parece que dejan abiertas las puertas para una segunda temporada que ya está echa y que esperomos que Antena "anuncios de cuarto de hora" tres se decida a comprar y emitir.
Lo que menos me gustó fue exactamente lo mismo que a ti: el dulzor y la moralina yanki.
Pero es que eso es inevitable...

Chacal dijo...

Hombre, a mi me gustó aunque sin tampoco parecerme la octava maravilla. Eso si, más el lunes que el martes.

Por cierto, felicidades por el blog.

juan p dijo...

Redivivo:
inevitable, inevitable...no.
Expediente-X no tenía ese dulzor, Nip/Tuck tampoco, por no hablar de Buffy, Angel y similares.


Dusk:
pues gracias.

Más o menos parece que estamos de acuerdo todos: hay que esperar a ver la segunda entrega (cuando lleguue y a ver cómo llega...)